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Veinte años después de la Cumbre de la Tierra, la ciudad brasileña de Río de Janeiro volvió a hacer historia al albergar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (CNUDS), conocida como Río+20, del 20 al 22 de junio de 2012, y organizada por la División de Desarrollo Sostenible del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas. La conferencia fue organizada bajo los principales capítulos de la economía verde en el contexto del desarrollo sostenible: la erradicación de la pobreza y el marco institucional para el desarrollo sostenible, con siete temas críticos (empleos dignos, energía, ciudades sostenibles, seguridad alimentaria y agricultura sostenible, agua, océanos y preparación ante desastres). Según palabras de una personalidad importante en la conferencia esta “se ha convertido en un evento de marcado carácter público, a través de eventos paralelos como los diálogos de sostenibilidad, que implican a cientos de personas”, aseguró el Director de Información de las Naciones Unidas en Brasil, Giancarlo Summa. “Esto es algo muy prometedor para el futuro porque el concepto de desarrollo sostenible se está haciendo más fuerte y la gente lo está utilizando como futura plataforma para logros sociales”.
Durante los cuatro días que desembocarían en las declaraciones finales de la Conferencia de Río+20, el sistema de las Naciones Unidas, expertos de la sociedad civil, científicos y otros grupos principales debatieron con miembros del público asuntos clave vinculados a Río+20. Para reforzar la cooperación y el trabajo en red, la Alianza contra el Hambre y la Malnutrición (AAHM) representada en la conferencia de Río+20 por Raymond Nyayiti Enoch, apoyado por la organización More and Better (M&B), resumió las actividades y procesos de la conferencia más relacionados con el mandato de la Alianza en torno a la agricultura, la alimentación y la seguridad nutricional.
Una de las cosas destacables de Río+20 fue que los líderes mundiales, guiados por la carta de las Naciones Unidas, reiteraron su compromiso en la declaración de Río+20 y, actuando como los líderes del mundo, reforzaron su compromiso con el desarrollo sostenible, como pudo verse por la participación del propio Secretario General de las Naciones Unidas, los jefes de gobierno de numerosos países, ministros, representantes parlamentarios y numerosos líderes de los grupos principales de la sociedad civil, que resolvieron eliminar las principales barreras al desarrollo y redoblar los esfuerzos por erradicar la pobreza y el hambre, además de asegurar que las actividades humanas respetan los ecosistemas del planeta y los sistemas para la vida, integrando el desarrollo sostenible en todos los aspectos de la vida humana, a través de esquemas de consumo y producción sostenibles.
Otro aspecto relevante de Río+20 fue la voluntad, la energía y el compromiso de personas de todo el mundo por hacer oír sus voces en torno al desarrollo sostenible. La Cumbre de los Pueblos y la “Gran Marcha” en torno a la ciudad de Río de Janeiro constituyen un punto crucial de la Cumbre, como pudo probarse el miércoles 20 de junio.
Esta cumbre representa un nuevo intento de las Naciones Unidas en este nuevo milenio por avanzar en el compromiso de los estados y la comunidad mundial en las principales transiciones del siglo XXI. En este contexto de la “Cumbre de los Pueblos” se distinguió la voz de las Mujeres y los Jóvenes para influir en la Agenda de Río+20, a través de temas como la agricultura y la seguridad alimentaria, la integración de la cuestión de género, el medio ambiente, la participación en los procesos de toma de decisiones y de diseño de políticas, el agua y el saneamiento, la educación y la formación, los bosques, los océanos, la reducción del riesgo ante desastres, cuestiones energéticas y el desarrollo empresarial en el contexto de los beneficios para las Mujeres y los Jóvenes en la emergente “Economía Verde”.
El tercer aspecto clave estratégico y cualitativo de la Cumbre fue la representación de ideas y de riqueza de conocimiento mostrado por las organizaciones de todo el mundo de forma que todos los aspectos del concepto de “Desarrollo Sostenible” son pragmáticos e inclusivos, y para asegurar la coherencia de los resultados de la Agenda de Río+20. Estos son insumos constructivos hacia valores y perspectivas compartidas sobre el proceso de la CNUDS que está por venir, y sobre las expectativas respecto al mismo.
El abanico de asuntos debatidos en la Cumbre de Río+20 tiene una implicación futura para la Alianza contra el Hambre y la Malnutrición (ACHM), las alianzas regionales, las alianzas subregionales y la alianzas nacionales como entes estratégicos creados por la FAO, dado el énfasis puesto en la agricultura, la alimentación y la seguridad nutricional, así como el rol de los pequeños agricultores en los procesos de producción alimentaria y la sostenibilidad del ecosistema. Sarah Cunningham, del ECOCIDE UK, aseguró que el sustento del ecosistema es clave para asegurar el futuro. Esto implica que la ACHM y su futura implicación en el rol crítico del sistema de las Naciones Unidas en torno a la agricultura, la alimentación y la seguridad nutricional siguiendo el proceso de implementación de los resultados de Río+20, es crítica, tal y como mostró la participación activa de David Nabarro, el Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la Seguridad Alimentaria y la Nutrición, el coordinador del Equipo de tareas de alto nivel sobre la crisis mundial de la seguridad alimentaria, y el presidente del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial. Yahaya Odiniran indicó durante la Conferencia el rol que se espera que desempeñe la ACHM en el seguimiento de su mandato.
Numerosos participantes entrevistados al final de la conferencia, desde representantes del sector privado y la industria, a niños y jóvenes, pasando por agricultores, pueblos indígenas, autoridades locales, ONG, comunidades, mujeres, trabajadores y sindicatos tenía una percepción distinta de la declaración final y de la conclusión del marco de implementación final de la cumbre. En palabras de Adam Rankin de Fundaexpresion, Colombia, y Judy Lee de la Federation of World Peace and Love USA los que “…importa es que las personas están en el centro de la escena del concepto de desarrollo sostenible, y que son las personas quienes lo harán mientras los gobiernos hacen sus declaraciones.”
Cualquiera que sea la perspectiva desde la que se contempla la Cumbre de Río+20, en la ciudad de Río de Janeiro se ha producido un gran intercambio de experiencias y conocimiento, con un compromiso renovado de reportar regularmente sobre los progresos y retos para el proceso de desarrollo humano sostenible para el siglo XXI.
Raymond Enoch
Alianza contra el Hambre y la Malnutrición de Nigeria






